La revolución en la que los jóvenes si quieren participar

Frecuentemente escuchamos que “a los jóvenes no les gusta la política”. Discrepo totalmente. Quienes repiten tales análisis bien harían en estudiar experiencias en todo el mundo que demuestran lo contrario. Los jóvenes están tomando por asalto la política y están transformando la forma en la que hacemos campañas electorales y de activismo público.

Tomemos una referencia. Recientemente vimos como en las primarias presidenciales norteamericanas de 2016, millones de jóvenes apoyaron con entusiasmo la candidatura de Bernie Sanders, un candidato muy poco conocido hasta ese momento. Bernie construyó un vínculo  con los jóvenes basado en su honestidad y en su determinación de cambiar el status quo.

 

3C: Credibilidad, congruencia y coraje como ingredientes poderosos para diferenciarse del resto de los políticos que dicen (o transmiten que dicen) lo que suponen deben decir a los jóvenes y al resto del electorado. Lo primero que los jóvenes buscan son políticos que digan la verdad, que sean auténticos. Lo primero que los jóvenes odian (y temen) es la falsedad inherente a la mayoría de los políticos “profesionales”.

Había algo mas en la campaña de Sanders que necesitamos estudiar. Lograron transmitir que los jóvenes eran los protagonistas del cambio. Y esta es una de las claves -à Los jóvenes solo aceptan la invitación a participar si ven honestidad en quienes los invita y ven un espacio en el que de verdad puedan participar y aportar desde lo que ellos pueden y quieren sumar, y no, desde lo que la campaña asume que es lo que ellos pueden y deben hacer.

 

Lamentablemente en muchas campañas pre-definimos y limitamos los espacios de los jóvenes a: 1) Brigadas de jóvenes que acompañan al candidato para mostrar “apoyo juvenil”, 2) Organización de eventos que luzcan “jóvenes”, y 3) claro producto del auge de las redes sociales, por favor vayan y ayúdennos con “eso”. Después nos sorprendemos que los jóvenes no crean en nosotros, se aburran y que los pocos o muchos que querían colaborar no regresen.

 

Preguntas para todas las campañas -à Escuchamos a los jóvenes para hacerles una propuesta? Cuando vamos a hacer spots y piezas dirigidas a los jóvenes, los incorporamos al proceso creativo? Les preguntamos que quieren hacer en la campaña? Lamentablemente muchas veces asumimos que ya sabemos lo que quieren producto de estudios de opinión pública bien hechos pero que privilegian la comprensión de sus problemas por encima de la identificación de sus expectativas de participación.

 

Que esperan los jóvenes? Sintetizo mi hipótesis en 3 palabras: Sinceridad, Respeto, y Libertad. Sinceridad que se resume en “por favor no me mientas”. Respeto en el trato y en la no subestimación. Y la libertad de permitirle a los jóvenes que apoyen la campaña como ellos crean, puedan y quieran, desde sus propios espacios y códigos.

 

Además de Sanders hay muchos otros casos extraordinarios en la relación candidato+campaña+jóvenes. Manuela Carmena llegó a la Alcaldía de Madrid con gran apoyo de la juventud. Ada Colau en Barcelona igual. Obama por supuesto. Mockus y su Ola Verde hace pocos años en Colombia. El mismo AMLO en México. Muchas diferencias pero dos grandes coincidencias:

  1. En esas campañas los jóvenes vieron reflejados valores de autenticidad, honestidad y determinación de cambiar el status quo.
  2. En esas campañas los jóvenes sintieron que eran protagonistas y que su participación era fundamental.

 

En la búsqueda de mayor participación en campañas, en muchas ocasiones será necesario crear nuevos espacios con “marcas propias auténticas” que generen menos barreras de identidad. Los jóvenes de Bernie apoyaban “La Revolución Política” por encima de la simbología Demócrata. Igual pasaba en su momento con la juventud pro Cristina en Argentina, apoyaban en mayor grado la simbología de “La Campora” por encima de la del Frente para la Victoria.

 

La importancia de estas “marcas propias auténticas” no pasa por lo cosmético, pasa por la simbología y las convicciones, pasa por responder preguntas fundamentales que definen que somos, en que creemos,  a favor de que y de quienes luchamos, y contra que y contra quienes luchamos.  Los jóvenes quieren cambiar el status quo y desde cualquiera sea su posición ideológica saben que la construcción de cambios es una lucha por el poder que debe estar enmarcada en una narrativa potente.

Es justo reconocer que la desconfianza de muchos jóvenes hacia las organizaciones políticas y hacia los políticos “tradicionales” trasciende la identidad y es en buena medida un problema estructural. Según estudios recientes de Latinobarometro, aproximadamente un tercio de la población latinoamericana no esta satisfecha con el funcionamiento de la democracia. Peor aún, 3 de 4 personas sienten que “se gobierna para unos pocos”. (Ver graficas abajo).

 

 

Este coctel empeora pues se combina con percepciones asociadas a 3I: 1) Incapacidad (desigualdad y rezagos históricos difíciles de aceptar), 2) Impunidad en relación a la creciente corrupción, 3) Indiferencia en cuanto no nos sentimos representados y además sentimos dudas de poder cambiar algo solo “votando”). Y es el punto 3 el que abre las puertas a otras oportunidades de participación mas allá de las campañas electorales.

 

Muchos jóvenes quieren y están dispuestos a hacer activismo a favor de sus causas sean a favor del medio ambiente, en contra de la violencia contra las mujeres (#NiUnaMenos), en contra de la corrupción (ver caso Marcha Verde en Dominicana), u otros temas en los que sientan que pueden y deben participar para construir un cambio. Y además haciéndolo desde espacios en el que no sienten que serán usados por los “políticos de siempre”.

 

Esta es la revolución a la que los jóvenes si quieren ser invitados. Jóvenes defendiendo los temas y causas que les interesan. Integrándose como mejor consideren y puedan, y asumiendo las redes sociales como plataformas de organización. Sumando cada quien su creatividad y su talento con lógicas de control menos verticales. Participando de espacios que son “mas grandes que ellos mismos”.

 

Los jóvenes se movilizan a favor o en contra de temas que les preocupan, y sobre los que piensan que pueden algo para lograr (o detener) un cambio. Esto puede ser a favor o en contra de una ley de educación en Perú (caso Ley Pulpin), a favor o en contra de la discusión nacional en Argentina llamada #AbortoLegalYa o en contra de algo que los indigna (Caso Ayotzinapa en México).

En muchos casos los jóvenes necesitan aprender a convertir sus preocupaciones en campañas sostenidas de cambio social. Hay que pasar de la preocupación a la “urgencia” y de manera organizada. Hace falta un “Call to Action” que conduzca la energía ciudadana. Necesitamos identificar acciones que ayuden a posicionar nuestra agenda en la opinión pública de manera sostenida. Adicionalmente tenemos que evaluar oportunidades de movilización que generen presión a los actores políticos.

 

Mucho por hacer para pasar de las buenas intenciones a la movilización sostenida que produce cambios. Los jóvenes que quieran cambiar el mundo tienen que especializarse en el diseño y desarrollo de campañas. Algunas de las preguntas que una campaña de activismo y cambio social liderada por jóvenes tiene que responder:

  • Que queremos cambiar exactamente? Cual es la definición de victoria? Una nueva ley? Un nuevo presupuesto?
  • Cual es nuestro mensaje? Por que y por que ahora? Cual es el Call to Action?
  • Quienes pueden sumarse a nuestra iniciativa? Como podemos movilizarlos?
  • Desde que espacio promovemos nuestra lucha? Es posible una coalición? Con que marca?
  • Quienes son nuestros adversarios? Quienes estarán en contra?
  • Esta ya nuestro tema en la agenda pública? Conoce la opinión pública nuestro interés?
  • Como lograremos atención de los medios y de la clase política?

 

Además del rol que los jóvenes pueden tener en una campaña electoral o de activismo, ojala también veamos pronto en todos nuestros países mas jóvenes listos para ser candidatos transformadores. Comparto en esa línea un rayo de esperanza. Varios candidatos jóvenes están revolucionando las elecciones en USA. Hablamos de Andrew Gillum en Florida, Alexandra Ocasio-Cortez en NY, Ayana Pressley en Masachusetts, y Beto O’ Rourke en Texas. Todos con mucho éxito con jóvenes. Las 4 claves ya las hemos mencionado y las compartimos nuevamente: 1) Creer en algo, 2) ser auténticos y honestos, 3) determinación para cambiar las cosas “de verdad”, y 4) además invitar a otros jóvenes a hacer la revolución juntos.

 

Ricardo Amado Castillo

Septiembre de 2018

Encuentro Internacional: Jóvenes hacia el 2030

 


 

(*) Ricardo Amado Castillo ha asesorado o capacitado recientemente candidatos, gobiernos y partidos políticos en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala, México, Paraguay y República Dominicana.

 

Ha participado de equipos de estrategia y comunicación política de campañas presidenciales, municipales y legislativas, así como en diversos procesos de comunicación de gobierno.

 

Actualmente dicta un curso de Movilización de Bases (Grassroots) para la Maestría de Gerencia Política de la George Washington University.

 

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *